El día que descubrí mi Magia 🌟
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| 29 de noviembre 2021 |
Se aproximaba el 16 de julio de 2021 y mi afán por encontrar mi propósito de vida y cuestionarme lo que había hecho los últimos 30 años se hacía más fuerte.
Esto sin saber que los 30 llegarían con tantos retos que yo en ese momento desconocía. Conectar con mis ángeles desde hace algunos años había sido un experimento que solo compartía conmigo misma y por supuesto con mi hermanas Natalia y Valentina. Decidí tomar un curso de conexión angelical para explorar un poco más. Explorar aquellos sueños que desde hace algunos años venía teniendo y siempre había querido evitar.
Desde el 2003 que mi abuela Verónica trascendió, la conexión con ella era hermosa, verla en mis sueños y conversar era un placer. Sin embargo, después conectar con otras personas por medio de los sueños se convirtió en algo que me llenó de miedo y pedí a Dios que no quería volver a experimentarlo. No estaba preparada para hacerlo. Y así fue, por muchos años ese canal estuvo dormido hasta agosto de 2021 cuando pude volver a ver a mi abuela mientras asistíamos a su misa de aniversario. El miedo me embargó y le pedí a mi mamá que nos fuéramos del lugar, eran emociones más grandes de las que podía manejar en ese momento.
Seguí explorando y experimentando con algunas amigas que sentían tranquilidad cuando “Les leía las cartas de los ángeles”, me preguntaban ¿cómo podía saber todo eso? y yo nunca sabía cómo llegaba la información. Hoy comprendo que simplemente eran los de arriba soplándome esa información para que yo pudiera expresarla en palabras.
En noviembre llegó a mi vida Magda y su retiro. ¡Esta experiencia me cambió la vida! Estaba lista para asumir la MAGIA que llevaba por dentro. Con mucho temor y confusión entendí que esta magia estaba dentro de mi pero que estaba destinada a compartirla con los demás. En este retiro entregué mensajes a una de las asistentes, ella sin esperarlo y yo sin poder comprenderlo terminamos conversando por más de una hora acerca de lo que sus ángeles tenían para contarle. ¡Gracias L***! Por confiar y ser ese trampolín a reconocer que algo dentro de mi estaba cambiando.
Llegó diciembre con alegría y yo estaba lista para reconocer mi MAGIA. Ese sería mi tercer tatuaje, en la mitad de mi pecho como recordatorio de todo lo que albergaba dentro y que estaba listo para salir al mundo.
Con algo de miedo le empecé a compartir a más personas “ lo que había aprendido y estaba haciendo”, así pasaron los meses hasta que me llegó la prueba de fuego.
El cumpleaños de uno de los seres que más he amado y sigo amando. Era 16 de marzo y yo hice esa videollamada; ¡Feliz cumpleaños Deyita! Le dije, Ella que con su Alzheimer tenía días lúcidos y otros no tanto, este día era uno de esos donde su lucidez se perdía. Solo pudo decirme una frase “María juli, ¿Por qué no has venido a verme?. Sí, me rompió el corazón. Traté de explicarle que ahora vivía en Medellín y que por eso ya no podía ir a verla con tanta frecuencia. Le conté que el sábado estaría en Cali para celebrar sus 89 años. “Dame 2 días abue, el sábado estaré en Cali para abrazarte”, le respondí. Esas dos noches antes de dormir, mi única oración era: “Dios, dame 2 días por favor, 2 días para llegar a abrazarla”. Su cumpleaños fue hermoso, ella con su sonrisa engalanó la tarde, y como mujer de palabra esperó a sus hijos y nietos que viajamos a celebrar su vida para darnos su mejor y una de las últimas sonrisas.
El lunes siguiente, el cuerpo de Deyita era cada vez más débil y no logró despertarse ese día. Sabía que había llegado el día de hacer eso a lo que tanto le tenía miedo. Esperé a tener un momento a solas y me acosté a su lado. Le di las gracias por 30 años de amor y sonrisas y me despedí. El día siguiente EMI (el servicio médico a domicilio) llegó en una ambulancia para llevarla a hacerle exámenes, ese sueño profundo no era normal y debían revisarla. Nuestra última conversación fue “María Juli, ponéme mis anillos” Ella, la mujer más pinchada y elegante, incluso para ir a la clínica pedía lucir sus anillos. Sus dedos estaban muy hinchados, sin embargo, hace algunos años me había propuesto complacerla en todo cuanto pudiera y esa no iba a ser la excepción. Corrí por sus anillos y se los puse hasta donde sus deditos lo permitieron. Una vez la vi salir del apartamento supe que sería la última vez que la vería, ese día debía volver a Medellín y no pude ocultar mi dolor, ese momento destrozó mi corazón. Por fortuna todos estaban distraídos acompañándola, subiendo a la ambulancia y no pudieron verme, solo ella, Maye, quien con profundo amor intentó calmarme dándome su más sincero abrazo y unas palabras de aliento.
Volví a Medellín y por supuesto que todos los días pedía reporte de lo que pasaba. Era un momento difícil para todos.
Yo trataba de seguir trabajando mientras mi corazón y mi mente seguían en Cali.
Hasta aquel domingo que mi vida se partió en dos. Aquel 27 de marzo donde quise hacer una meditación para relajarme y terminé recibiendo uno de los mensajes más difíciles que he recibido hasta el momento. Era ella, que mientras tanto en Cali su cuerpo seguía luchando, comunicarse ya le era imposible y su alma encontró en mí un canal para despedirse de todos. Sí, un mensaje de amor con el que nos confirmaba que nuestro amor sería eterno, pero que era momento de partir. Leí una y otra vez eso que había escrito sin darme cuenta, lloré y grité sin saber qué hacer. Le pedí a Dios que fuera solo mi imaginación, que quería tener a mi abuela para siempre y que estaba dispuesta a reconocer que no tenía un don si eso no se hacía realidad. 5 días después de no dormir, un diente fracturado por la fuerza que hacía mi mandíbula en las noches, días enteros sin poder concentrarme, esa sensación de pánico cada vez que me llamaban mis papás porque pensaba que me iban a dar la noticia, llegó el día en que su última respiración nos indicó que había llegado el día al que más le temíamos. Ese 31 de marzo cada uno de nosotros quedó con un vacío que hoy después de 5 meses, cada uno de nosotros intenta llenar o reacomodar para seguir adelante.
Después de ese 31 de marzo mi vida no ha sido la misma, ella desde arriba sigue enseñándome todos los días, sigue retándome y buscando todas las formas posibles para comunicarse conmigo y sobre todo para alentarme a “salir del closet espiritual” . Han pasado 5 meses tratando de entender toda esta información, miedos, dudas, y muchos ¿Por qué? que he intentado transformar en ¿Para qué? .
5 meses en los que puedo decir hoy feliz, que honro profundamente mi don, que con el he podido recibir mensajes de aquellos que han trascendido y quieren entregar amor, pero también mensajes de esos seres que nos acompañan todo el tiempo y que están para sostenernos y protegernos todo el tiempo.
A mi familia gracias por recibir con amor el día que compartí mi experiencia, muchos con preguntas desde el amor, otros con los ojos abiertos solo escucharon, otros asintiendo como si ya lo hubieran sospechado y otros, como mis papás apoyándome mientras hablaba.
No ha sido fácil reconocer y honrar este don, que de hecho aun no logro entender del todo, pero de lo que sí estoy segura es que hoy mi corazón se llena de alegría cada vez que recuerda las sonrisas que se dibujan en las caras de quienes han recibido estos mensajes, las lágrimas de alegría que han rodando por sus mejillas al escucharme y eso me llena de fuerzas todos los días para seguir aprendiendo, explorando y honrando esto a lo que he decidido llamarle MAGIA.
GRACIAS A TODOS POR CREER Y POR ACOMPAÑARME A RECONOCER MI MAGIA.
Con amor Maria Juli 🌟
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